Hiperconectividad y modelos relacionales

Uno de los conceptos de la antropología (creo) que aparece todo el tiempo en la discusión redista/networkista es el “desajuste evolutivo”, principalmente cuando se trata de nuestros atajos mentales (heurísticas) y formas de relacionarnos. De hecho, la teoría de las cuatro grandes crisis originadas en la superación del punto óptimo de conectividad social es básicamente eso. Se puede profundizar sobre esto en La reforestación social.

Por otro lado, en Nodos se trata bastante el problema de las comunidades y el debilitamiento de los vínculos en general, pero no tanto el caso particular de los vínculos sexoafectivos. Me interesa mucho porque las relaciones románticas y sexuales, cómo las entendemos y les damos sentido son un núcleo clave de la cultura. En algún momento hemos hipotetizado con @juan sobre las consecuencias sociales de algunos cambios en los modelos relacionales en las últimas décadas, pero no tanto las causas.

De manera general, propongo preguntas para pensar, sobre las que no tengo ninguna conclusión clara:

  • ¿Cómo cambia nuestra manera de relacionarnos el estar expuestos de manera cotidiana a otras relaciones románticas idealizadas?

  • Sabemos que el consumo de imágenes de cuerpos sexualizados afecta nuestra propia percepción y expectativas (sobre todo en el caso de las mujeres), pero ¿cómo afecta a nuestra sexualidad y manifestaciones de deseo con respecto a otres?

  • Tener múltiples parejas sexuales ha sido y es un símbolo de estatus, pero ¿cómo ha cambiado ese tipo de estatus entre la mayor parte de nuestra historia evolutiva, y el mundo dramáticamente hiperconectado y desigual en el que vivimos? ¿Cómo entra en corto circuito tener un constante acceso parcial a otros cuerpos sexualizados?

  • Que las RRSS nos hiperconecten implica no solo estar expuestos a más personas todo el tiempo, es también tener a mano información del nivel de conexión de otres, a quiénes ven, a quiénes siguen, qué les gusta, qué comentan. No solo nos afecta en nuestra comparación directa con los demás, sino en el exceso de información, muchas veces sesgada, con respecto al mapa completo de conexiones de nuestro círculo más cercano. ¿Cómo resiste la intimidad de una persona o una pareja a todo esto?

Otra intuición que me da vueltas en la cabeza (pero que es más vaga) es que con el surgimiento de la subcultura de las no monogamias también aparecen algunas contradicciones. Por un lado, la psicología pop y las recientemente bautizadas “palabras de terapia” (límites, trauma, toxicidad, gaslighting, autocuidado, lovebombing y un largo etcétera), promueven una tendencia al mejoramiento personal y relacional que en términos prácticos termina siendo agotador. Por otro, mantener más de una relación romántica “sana” o “responsable” en un contexto económico y emocional adverso (por ejemplo tendencia al multiempleo y la permanente sensación de inestabilidad) parece cada vez menos realista.

¿Qué hacemos entonces, si la vieja monogamia (incluso la vieja infidelidad) ya no existen después a la explosión de información y la velocidad de las comunicaciones, pero los intentos de encauzar las nuevas formas relacionales suelen terminar en más información improcesable?

Los leo.

Acá obviamente hay un tema ineludible de género. Ese tipo de estatus fue siempre reservado para los hombres. A pesar de las reacciones de todo tipo y el constante backlash natural a internet, las mujeres parecen por primera vez en toda la historia estar teniendo acceso a este tipo de estatus.

Esta me interesa particularmente.

En el capítulo 3 del libro de ética (inédito) para redes hay algunas ideas sobre cómo se fue deteriorando la moral sexual cristiana a través de cambios en nuestras redes. Sin embargo, como lo charlábamos en este post con @mi.amigo, no hay un trato de cómo o por qué emergen sistemas de valores distintos en distintos contextos (asumo que eso ya depende de plantear hipótesis evolutivas razonables). En otras palabras, hay una descripción del debilitamiento de la moral sexual cristiana, pero no una explicación de por qué esa sociedad había adoptado cierta moralidad, y otras sociedades promovían la poligamia.

En algún lado tengo anotadas algunas hipótesis al respecto, pero no es un tema en el que haya pensado tanto. De cualquier manera, me interesa muchísimo. Cuando esté un poco más libre si querés me sumo a investigar este tema.

Sobre esto último, creo que es una respuesta super discursivista. Desde las palabras de terapia hasta las teorías sobre cómo ejercer mejor las relaciones, tienen los problemas típicos de los enfoques “de concientización”. Insumen muchísima atención y energía cognitiva (que es un recurso escaso; si la atención está ahí, se saca de otras cosas). Los únicos cambios escalables y duraderos son los que se adecuan a nuestro comportamiento intuitivo (y eso requiere transformar la red).

Creo que la mayoría de las cosas que hay disponibles sobre temas de género o sexualidad son super discursivistas, estaría bueno sumar una perspectiva basada en la red / la intuición / etc.

Diría más cosas sobre la monogamia (por ejemplo, no es lo mismo proponer que podés estar sólo con una persona en un periodo de tiempo que exigir que estés sólo con una persona hasta que la muerte los separe). Estoy seguro que ahí hay interacciones entre leves preferencias casi “evolutivas” que se retroalimentan en la red social (algo como el modelo de segregación de schelling en que una tendencia chiquita genera un fenómeno emergente importante en esa interacción).

Sigamos charlando.

Del posteo original, quizás estaría bueno que hipotetices respuestas a las preguntas. Una respuesta tentativa ya es algo que se puede ir refinando, mejorando, corrigiendo, y es un puntapié inicial para la conversacíon