Concuerdo mucho con tu segundo comentario.
Definitivamente hay cosas que quedan fuera del modelo de reconocimiento. En particular, nuestro deseo por entender al mundo y salvarlo de la concentración de poder hoy puede estar asociado a una dinámica de reconocimiento (la propia de la comunidad networkista), pero dimos el salto hacia acá antes de que estuviera.
No diría que pensar conscientemente en el reconocimiento nos vuelve más susceptibles a él. Diría, en todo caso, lo contrario. La voluntad es un factor de “ruido” para el etostato (el sistema inconsciente e intuitivo que implementa y navega dinámicas de reconocimiento). Como tal, dirigir nuestra atención al reconocimiento puede, en todo caso, ser una fuerza transformadora. Hay una discusión más profunda sobre las posibilidades y límites de esto en el capítulo sobre la voluntad del libro de psicología.
Justamente, no diría que el modelo networkista de la sociedad es una brújula que indica a dónde ir. La teoría networkista muestra que los cuatro tejidos librados a sus tendencias actuales producen catástrofes. Más que una brújula es un mapa que traza el curso actual de un río, y muestra la pendiente de la montaña. Explica hacia dónde va el río, y hacia dónde tendería a ir en distintos lugares de la montaña.
Al mismo tiempo, sabemos que el curso del río que traza el mapa no es el curso de todas las gotas. Hay gotas que salpican y toman otras direcciones (es decir, el modelo es ruidoso).
La cuestión es, entonces, ¿cómo lograr “encauzar” esas pocas gotas para que el río no caiga al abismo? (esas gotas somos nosotros y nuestros aliadxs en esta lucha, contraria a los designios del mercado o el reconocimiento).
La salida discursivista sería: que todas las gotas del río tomen una dirección mejor. Eso es imposible, porque sabemos que, necesariamente, la mayoría de las gotas seguirán la pendiente. Los proyectos de transformación social pre-networkistas están acá.
La salida networkista es: dónde hay un punto crítico en la montaña? Una piedra chiquita que pocas gotas podamos erosionar para abrir un nuevo y mejor camino que luego tome (siguiendo la pendiente) el resto del río? Algo muy chiquitito que puedan hacer las gotas (porque el ruido sólo puede hacer cosas chiquitas) para que luego sea la pendiente lo que conduzca el curso nuevo de la historia?
De eso se trata la revolución networkista:
- Ser nosotros el ruido del sistema que hace algo lejano a lo que nos pide el reconocimiento, el mercado o las jerarquías aquí y ahora.
- En ese “salto”, fundar una comunidad que nos motive (ahí sí podermos apoyarnos en la “pendiente” del reconocimiento, pero en una dirección distinta a la del trotskismo, los libertarios o los clubes de fútbol, que es la de hacer la revolución networkista).
- Ese reconocimiento es, a su vez, el “ruido” para la economía tradicional, que nos permite a hacer cosas no premiadas por las jerarquías o el mercado. En particular, fundar un nuevo tejido de cooperación escalable que no tenga el problema de las externalidades ni el de la concentración arbitraria de poder e implementarlo ES la revolución. Eso es como erosionar una segunda piedra, de segundo nivel: usar el reconocimiento, que es el ruido del sistema económico, para encontrar un curso nuevo del sistema económico, (en que el comportamiento “normal”, no ruidoso, del resto de las personas vaya hacia allá).
Por eso, los dos objetivos del roadmap para 2025 son fortalecer la comunidad networkista y diseñar el quinto tejido.
Hacer la revolución va a ser difícil, pero el camino que tenemos que seguir es muy concreto y claro