Sobre lo que queda afuera del reconocimiento

El networkismo plantea un modelo de la conducta humana en el que su principal motor es el reconocimiento. Esperar recibir premio/penalización, buena/mala onda, etc. se postula como la única variable con la cual predecir el comportamiento, reconociendo la existencia de otras que permanecerán fuera de las fronteras del modelo. Si bien al plantear un modelo siempre es necesario trazar una frontera y dejar variables afuera, ¿cuáles son las consecuencias de esta decisión en particular?¿Y qué se puede hacer al respecto?

Una potencial limitación que se desprende de esta decisión afecta a su poder predictivo. Si es cierto que este supuesto es efectivo para predecir la conducta de un individuo, no necesariamente es cierta en la escala de la evolución histórica de los valores, es decir, qué se valora positiva y negativamente. De hecho, bajo este supuesto no se explicaría el cambio de valores: nunca conviene empezar a valorar algo de forma distinta (¿quién es el primero?).

Sucede algo interesantemente similar con las leyes de mendel. A escala del individuo (para saber qué probabilidad tienen mis hijos de tener ojos verdes) funciona muy bien; pero bajo sus supuestos es imposible la evolución de las especies. Eso no desacredita la genética mendeliana, sino que marca su jurisdicción. Para una cosa se usa una cosa, para otra, otra.

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Absolutamente.

Así rápidamente, pienso:

  1. Hay lógicas de cooperación que exceden a los tejidos de cooperación que trata el networkismo. Por ejemplo, padres que cuidan a sus hijos o hermanos que cuidan a sus hermanos. Eso puede sostenerse por la dinámica del “gen egoísta” de Dawkins. La idea ahí sería que no importa si yo pago un costo como organismo por cuidar a esas otras personas, porque comparto genes con ellos. “Para los genes”, entonces, es mejor cuidar a tres hermanos que cuidarme a mí (porque sobreviven más de mis genes si le va bien a tres hermanos que si me va bien a mí).
  2. Hay individuos que no quedan bien descritos por el modelo networkista de las emociones (por neurodivergencia en general). Esto también añade ruido en el modelo.
  3. Hay diferencias de personalidad que podrían ser importantes.

Dicho esto, también es cierto que el modelo networkista es suficiente para explicar los fenómenos de alto nivel que nos interesan, como la tendencia del poder económico a concentrarse, las revoluciones económicas, el autoritarismo, la crisis ambiental o las epidemias de ansiedad, estrés y depresión. Ese diagnóstico es suficiente, porque son tendencias tan fuertes y globales que sobreviven al ruido. La conclusión de esto es que si queremos cambiar esas tendencias generales, tenemos que afectar los tejidos de cooperación.

Al mismo tiempo, es ahí donde el ruido nos sirve. Es decir, si el modelo no fuera ruidoso, no habría nada que hacer. Sería 100% determinístico y la humanidad estaría condenada a la tendencia al despotismo, el colapso económico o las catástrofes ambientales inducidas por actividad humana.

El ruido es lo que nos permite tomar direcciones distintas. Por ejemplo, si la neurodivergencia permite salirse de los designios de las dinámicas de reconocimiento, entonces es un factor que puede ayudar a crear tejidos nuevos, actividad que por ahora no está promovida por ningún tejido de cooperación. Como dato curioso, gente como Paul Graham ha mencionado que las personas con rasgos (leves) de autismo están sobrerrepresentadas entre quienes armaron proyectos disruptivos (como revoluciones científicas o startups). Yo arriesgaría a decir que gente como Trostky fue demasiado meticulosa como para no ser considerado levemente neurodivergente (y lo digo apreciándolo).

Uno de los capítulos finales del libro de psicología trata el tema del ruido. El capítulo final del libro de economía (que habla exclusivamente del tejido jerárquico y el mercado) trata a la reciprocidad y el reconocimiento como formas de ruido para el modelo económico.

Todo modelo que tengamos del mundo va a ser ruidoso. Para el marxismo esto era algo malo, porque para ellos la continuación de las tendencias observadas de la historia iban a llevar a un mundo igualitario. Las tendencias de la historia que observamos nosotros van hacia un mundo cada vez peor, por eso a nosotros el ruido nos “viene bien”, porque es esa “chispa de mutación” que, en el momento y lugar indicado, podría abrir otro camino.

En conclusión, diría dos cosas al respecto:

  1. El ruido que tiene el networkismo es mucho menor al de todos los paradigmas anteirores de pensamiento social. Por eso es mucho más predictivo y explicativo, y por eso es un mejor diagnóstico para entender y transformar la realidad.
  2. Tenemos que estudiar, entender y aprovechar el ruido del networkismo, porque es justamente ahí que se juega la revolución. Sería como decir que nuestro modelo mendeliano dice que todo va a salir muy mal, entonces esas chispas de mutaciones exitosas son nuestra única esperanza para consturir un futuro mejor.

Da para una conversación larga, pero estas son las primeras cosas que se me ocurre decir al respecto

Otro problema puede encontrarse en el efecto del modelo sobre la acción de quien lo piensa. Es decir, ¿cómo vivo si sólo le presto atención a la fuerza del reconocimiento? ¿Qué pasa con las otras fuerzas? Siguiendo el razonamiento del posteo, son ellas las que crean valor! Las que crean comunidades nuevas, y en ese movimiento redistribuyen.

Un problema del mundo actual es que cada vez hay menos diversidad de valores, estamos todos en la misma pirámide gigante, una sola comunidad global. Miro para arriba y hay millones de personas más valoradas que yo. En contraste con ese monolito de valor, qué lindas las comunidades chicas, donde conozco al que está en la cima, y son un par de escalones más nomás; y los que están abajo de todo son amigos, están cerquita también. Por eso, qué valiosas las fuerzas que crean valor. Que no se agachan ante el monolito sumándole un adherente, sino que saltan. No hacia el fondo de la pirámide, sino hacia una nueva. Para eso hay que arrastrar gente también. Para eso hay que resonar con algo que no es el reconocimiento. La liberación homosexual supo hacerlo con el placer (y el dolor también?). El punk, el romanticismo, el comunismo. Agarrar una afección, un éxtasis, una angustia, y seguirla en un derroche que no computa balances positivos en la tabla del reconocimiento, pero que tampoco es individual. Compongo un salto con otrxs y llegamos a otro lugar. Allá se va a hacer una nueva pirámide. Una nueva tabla de reconocimiento, quizás con más adherentes cada vez. Eventualmente con sus propias dinámicas de acumulación, y también sus propias fugas creadoras de nuevas comunidades/valores.

Entonces, si tener este modelo del comportamiento como brújula refuerza las ya de por sí fuertes fuerzas del reconocimiento y profundiza la desatención a las otras, no es un modelo amigo de la acumulación y enemigo de la creación-redistribución? Bueno, si lo pensamos como brújula sí. Pero capaz también hay otras formas de relacionarse con él. Lo mismo que antes, para unas cosas unas cosas, para otras otras.

De paso, esta es mi interpretación de la ética nietzscheana-deleuzeana, valor = creación de valor != acumulación de valor. Fuertes son los que crean la fuerza, no los que la tienen.

Lo que planteás de los cambios en los sistemas de valores me interesa particularmente.

Hasta ahora, no hay un trato preciso en la teoría networkista de por qué cambian los sistemas de valores al interior de un sistema de reconocimiento dado.

Sí hay análisis de cambios de sistemas de valores a medida que cambian tejidos de cooperación que los sostienen, debido (por ejemplo) a la hiperconectividad que hace colapsar al reconocimiento o al avance de las jerarquías. Esto permite explicar algunas tendencias globales (como la caída de la moral sexual cristiana).

Sin embargo, hay cambios de valores que todavía no están caracterizadas en la teoría (pero que seguramente hayan sido tratados científicamente y podamos incorporar parte de dichos modelos), especialmente algo como: una comunidad tiene un sistema de reconocimiento dado ¿cómo incorpora nuevas reglas que le sirvan? ¿cómo descarta reglas que ya no le sirvan?

No creo que el reconocimiento niegue la posibilidad de sumar nuevas reglas útiles (uno podría hacer algo distinto pero no penalizado antes por el grupo y que eso salga bien). Ahí hay modelos de tipo evolutivo que tiene sentido analizar.

Quizás sí es más difícil descartar reglas que no sirvan para un sistema de reconocimiento dado (lo cual no es algo malo del modelo, porque muchas comunidades conservan tradiciones mucho después de que pierdan su utilidad práctica).

Creo que es importante incorporar una mejor caracterización de cómo se alteran esas relgas porque permitiría intervenir mejor sobre dinámicas de reconocimiento.

Concuerdo mucho con tu segundo comentario.

Definitivamente hay cosas que quedan fuera del modelo de reconocimiento. En particular, nuestro deseo por entender al mundo y salvarlo de la concentración de poder hoy puede estar asociado a una dinámica de reconocimiento (la propia de la comunidad networkista), pero dimos el salto hacia acá antes de que estuviera.

No diría que pensar conscientemente en el reconocimiento nos vuelve más susceptibles a él. Diría, en todo caso, lo contrario. La voluntad es un factor de “ruido” para el etostato (el sistema inconsciente e intuitivo que implementa y navega dinámicas de reconocimiento). Como tal, dirigir nuestra atención al reconocimiento puede, en todo caso, ser una fuerza transformadora. Hay una discusión más profunda sobre las posibilidades y límites de esto en el capítulo sobre la voluntad del libro de psicología.

Justamente, no diría que el modelo networkista de la sociedad es una brújula que indica a dónde ir. La teoría networkista muestra que los cuatro tejidos librados a sus tendencias actuales producen catástrofes. Más que una brújula es un mapa que traza el curso actual de un río, y muestra la pendiente de la montaña. Explica hacia dónde va el río, y hacia dónde tendería a ir en distintos lugares de la montaña.

Al mismo tiempo, sabemos que el curso del río que traza el mapa no es el curso de todas las gotas. Hay gotas que salpican y toman otras direcciones (es decir, el modelo es ruidoso).

La cuestión es, entonces, ¿cómo lograr “encauzar” esas pocas gotas para que el río no caiga al abismo? (esas gotas somos nosotros y nuestros aliadxs en esta lucha, contraria a los designios del mercado o el reconocimiento).

La salida discursivista sería: que todas las gotas del río tomen una dirección mejor. Eso es imposible, porque sabemos que, necesariamente, la mayoría de las gotas seguirán la pendiente. Los proyectos de transformación social pre-networkistas están acá.

La salida networkista es: dónde hay un punto crítico en la montaña? Una piedra chiquita que pocas gotas podamos erosionar para abrir un nuevo y mejor camino que luego tome (siguiendo la pendiente) el resto del río? Algo muy chiquitito que puedan hacer las gotas (porque el ruido sólo puede hacer cosas chiquitas) para que luego sea la pendiente lo que conduzca el curso nuevo de la historia?

De eso se trata la revolución networkista:

  1. Ser nosotros el ruido del sistema que hace algo lejano a lo que nos pide el reconocimiento, el mercado o las jerarquías aquí y ahora.
  2. En ese “salto”, fundar una comunidad que nos motive (ahí sí podermos apoyarnos en la “pendiente” del reconocimiento, pero en una dirección distinta a la del trotskismo, los libertarios o los clubes de fútbol, que es la de hacer la revolución networkista).
  3. Ese reconocimiento es, a su vez, el “ruido” para la economía tradicional, que nos permite a hacer cosas no premiadas por las jerarquías o el mercado. En particular, fundar un nuevo tejido de cooperación escalable que no tenga el problema de las externalidades ni el de la concentración arbitraria de poder e implementarlo ES la revolución. Eso es como erosionar una segunda piedra, de segundo nivel: usar el reconocimiento, que es el ruido del sistema económico, para encontrar un curso nuevo del sistema económico, (en que el comportamiento “normal”, no ruidoso, del resto de las personas vaya hacia allá).

Por eso, los dos objetivos del roadmap para 2025 son fortalecer la comunidad networkista y diseñar el quinto tejido.

Hacer la revolución va a ser difícil, pero el camino que tenemos que seguir es muy concreto y claro

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